21 octubre, 2015

Mejor en su sitio





Es asombroso cómo cambia la percepción de un acto según las circunstancias en que se desarrolle. Los conciertos matinales, especialmente los que se celebran en domingo tienen un sabor especial. Descansados ya de las actividades de la semana, los espectadores se enfrentan a la música con un ánimo más relajado, más receptivo. El público que asistió en el Museo de Belas Artes da Coruña al concierto celebrado el domingo 18 por Adrián Linares Reyes, violín barroco, y Manuel Vilas, con su arpa de dos órdenes, tuvo la oportunidad de sentir ese gozo tan luminoso y diferente de las matinés dominicales.

La disposición del escenario con una mesita recubierta por un tapete de seda y dos copas con agua para servicio de los músicos- revelaba el cuidado del detalle que habría de presidir el acto. La pena fue no haberlo podido celebrar -como se hace algún tiempo en tantos otros museos-  en las salas dedicadas a la pintura de la época. Una actividad como ésta se enriquece enormemente con el “objetivo gran angular”, el valor adicional que le añade un tratamiento multidisciplinar.


Sala del Museo de Belas Artes da Coruña

Lástima que la rutina se imponga tantas veces sobre la inquietud; el Museo de Belas Artes tiene personal con sobrada preparación para preparar éste y otros posibles conciertos en esa dirección. Esperemos que así pueda hacerse en agunos futuros conciertos y podamos disfrutarlos con mayor profundidad y en el lugar que cronológicamente les corresponde.

Luz de domingo
Tal vez las matinés sean tan especiales por algo tan sencillo como el diferente aspecto que presenta la ciudad al verla iluminada por una luz de diferente potencia y ángulo. Luminoso, diferente y de sólida coherencia era Flores de música, que así se llamaba el programa que estos dos músicos habían dispuesto para la ocasión.  El título lo han tomado del franciscano Antonio Martín y Coll, religioso catalán afincado en la Corte, fallecido alrededor de 1734-35 y autor de una serie de recopilaciones de música para teclado -danzas populares o de corte en su mayor parte- con ese mismo nombre.

Linares y Vilas interpretaron una docena de títulos en la que repasaron ampliamente todo el abanico de estilos de esa música, con un técnica sobresaliente, una amplia paleta tímbrica y dinámica y gran rigor estilístico. Aspectos todos que les permitieron alcanzar una notable dosis de levedad, gracia o profundidad en sus versiones.

Manuel Rivas (I) y Adrián Linares (D)

A destacar, el verdadero derroche de buen gusto y emotividad desplegado en las diferencias (denominación más arraigada en la España de la época para el género variaciones) sobre la Folía, con unos ecos haendelianos. Ecos de ida y vuelta, que no en vano la llamada Folía de España fue inspiradora de tantos grandes compositores en el Barroco, como Corelli, Bach o el citado Haendel, el más inglés de los compositores alemanes.


La ligereza de un Canarios o el refinamiento de la Danza del Hacha y del Baile de Gran Duque redondearon el catálogo de sensaciones y sentimientos de una mañana especialmente luminosa en lo musical. El regalo de un Fandango tomado en préstamo de “nuestro” Luigi Boccherini y la repetición de parte de la Folía saciaron el hambre de belleza de los asistentes. De momento; que, afortunadamente, la música es manjar de leve digestión.

20 octubre, 2015

Un programa para sentir






Segundo concierto de abono de la temporada 2014-15 de la Sinfónica de Galicia y otra demostración palmaria de la calidad de esta orquesta, en un programa de estructura (sólo aparentemente) clásica. Las tres obras que lo componían -de épocas y estilos tan diferentes y alejados como los Tres interludios para orquesta de Benet Casablancas, el Concierto nº 4 para piano de Beethoven y la Metamorfosis de Richard Strauss- fueron piedra de toque para comprobar su “ley”. Una nueva ocasión que tuvimos los melómanos de A Coruña para sentir bien dentro la música.

Benet Casablancas.  Foto de Xurxo Lobato cedida por la OSG
La obra de Casablancas viene avalada por la solidez técnica e intelectual de su autor: compositor y filósofo, tiene a sus espaldas una sólida carrera como compositor e investigador. Tres interludios para orquesta responde a la intención de refinada brevedad que sugiere su título, la característica calidad tímbrica demostrada por su autor y su capacidad de sugerencia de ambientes. Ésta se muestra en toda su variedad a lo largo de sus tres breves movimientos con ese delicioso aroma de taller artesanal que se desprende de su música.

Preparando el pasaporte
Javier Perianes es uno de los valores más seguros del actual panorama pianístico español. No es de extrañar, pues, que haya sido elegido por la OSG como compañero de viaje para su gira de enero para participar en el Festival Internacional de Música de Abu Dabi. Y, como para los viajes conviene tenerlo todo preparado con tiempo, nada mejor en este inicio de temporada que tener a mano -y “en las manos”- el pasaporte con que se van a presentar solista, director y orquesta. Un pasaporte tan contrastado como el que tantos pianistas consideran el mejor concierto escrito por Beethoven para su instrumento.

Desde los acordes iniciales del solista y la correspondiente contestación de la orquesta, sonó ese Beethoven claro e incisivo a que ya deberíamos habernos acostumbrado por las ediciones críticas de su obra. Lejos quedan pues la pesantez y oropeles de falsa trascendencia que la costumbre de casi tres siglos había adherido entre su música y nuestros oídos.

Perianes durante el concierto Foto de Xurxo Lobato cedida por la OSG 

El formidable legato de Perianes y la gran fuerza interior de su interpretación caracterizaron su versión del concierto. La cadenza del primer movimiento sonó muy beethoveniana por fuerza y armonía; el dramatismo del Andante con moto, patente desde su introducción orquestal, alcanzó un alto nivel en manos del pianista onubense; el Rondó tuvo momentos de rara viveza y un sonido entre mágico y onírico, para terminar en pura energía. La Serenata andaluza que regaló correspondiendo a la fuerte ovación mostró su validez como pasaporte español desde el más refinado sonido de veladuras impresionistas que el compositor gaditano se trajo de su París iniciático. Una verdadera joya bien lucida en las manos de Perianes.

23 solistas
La Metamorfosis de Strauss es generalmente considerada como su dolorido y amargo adiós a la composición. En este campo y frente a la opinión de Adorno “En la historia del Arte, las obras tardías son catástrofe”, me quedo con la idea de Norman del Mar, cuando considera que “El cansancio de la vejez ante la presencia de la muerte inminente y bienvenida no es, en realidad, algo triste, sino mucho mas profundo. Es la prerrogativa del gran arte que suscita emociones indescriptibles que pueden desgarrarnos”.

Porque, si se llega a su tuétano, esta Metamorfosis no es realmente una obra triste sino elegíaca. Esto, en el sentido que se le daba en la Grecia y la Roma clásicas, cuando el “verso elegíaco”, que alternaba un verso pentámero y otro hexámero, se asociaba a la expresión de sentimientos, como en la poesía amorosa y erótica. Y es ahí donde encaja a mi modo de ver la composición de esta obra maestra como estudio sinfónico: una proyección anímica de la relación de Strauss con su Munich natal y lo que esta ciudad significó a lo largo de su vida.

Slobodeniouk y los 23 solistas Foto de Xurxo Lobato cedida por la OSG 

Un canto de amor en el que surgen a modo de “flash-back” temas bien luminosos, seguramente  representativos de un pasado más feliz, en los cantos individuales, a dúo y en mínimos grupos confiados a los veintitrés solistas. Pasajes en los que los profesores de la OSG elegidos para la ocasión mostraron los excelentes juncos con los que se construye día a día esta gran cesta que es la Sinfónica de Galicia.

Foto de Xurxo Lobato cedida por la OSG 
El cierre de la obra comienza con una amplia cesura y un seco ataque de conjunto en forte. Luego parece entreverse un cierto homenaje al Adagio de Albinoni  al que un cambio a un ritmo más punteado dramatiza (sobre todo en el sentido de expresión escénica, teatral) adecuadamente según la intención del autor.  

La oscura culminación es el canto por la cuerda baja del motivo inicial de la Marcha fúnebre de la Heroica de Beethoven y ese misterioso In memoriam anotado en la partitura por Strauss. En la concertación de todos y cada uno de los solista y en el gran sentimiento que rezumaban los tutti mostró Slobodeniouk sus grandes cualidades como director. El final del concierto del sábado fue recibido con una larga, cálida y bien merecida ovación.

09 octubre, 2015

¿De Barroco hasta el coco?





Quienes conocimos la música barroca a través de los conciertos y las grabaciones de los años 50-60 descubrimos todo un nuevo mundo sonoro en las primeras interpretaciones con “instrumentos de época” o sus reconstrucciones. En ellas percibíamos, sobre todo, una nueva tímbrica instrumental y orquestal, más acorde con lo que debieron ser las versiones originales de la época.

Llegó después el llamado historicismo, un movimiento más o menos coordinado de todo un ejército de músicos-investigadores afanados en encontrar la verdad  de la música antigua, renacentista y barroca. Luego, la cuestión se convirtió en moda
Manuscrito de Bach para laúd
(todo tiene un fuerte componente de moda en la música) y apareció todo un aluvión de teóricos de la interpretación “históricamente informada”.
 
Centenares de músicos encontraron en ella una salida laboral que nunca habrían logrado en la interpretación que en décadas anteriores era convencional, explorando un muy rentable y, sin duda, respetable nicho de mercado (aspecto de la música íntimamente ligado a la moda) intensivamente explotado por las empresas discográficas.

Los teóricos de la interpretación proliferaron como los hongos en un otoño húmedo y cálido e invadieron todos los ámbitos de opinión pontificando con la suya: “la verdad” –ahora con comillas, claro-. Si como decía Santo Tomás de Aquino, in medio est virtus, estaba claro que muchos aficionados iban –íbamos- a reaccionar frente a tal invasión con un cierto rechazo, menos teórico que práctico, a la rigidez dogmática de tanto “talibán”. Y fue así como algunos llegaron –o llegamos- a estar “de Barroco hasta el coco”.

Solo a través de los conciertos y grabaciones de los verdaderamente grandes investigadores-intérpretes fue posible la “re-conciliación”. La escucha de ese tipo de interpretación se hizo placentera a quienes la habíamos adorado en aquellas Pasiones de Frübeck de Burgos en el Monumental o las de Karl Richter en el equipo de sonido de casa.

Barroco así, si

Con estos antecedentes, el aficionado medio celebra volver a escuchar a una gran artista como Ann Hallenberg en el ciclo Grandes Cantantes de la Temporada Lírica organizada por la Orquesta Sinfónica de Galicia y Amigos de la Ópera.

Ann Hallenberg
Hallenberg es bien conocida en Galicia a través de sus actuaciones en el Fetival Mozart (en un memorable Giove in Arco, pasticcio haendeliano dirigido por Alan Curtis y, sobre todo, en  el que fue todo un referente de esta música: Via Stellae, un festival que en su momento llegó a estar a la altura de los mejores de Europa en su clase, en el que hizo un Ariodante realmente antológico.


En Via Stellae hizo también un Farinelli, el mito veinte años después del filme, antecedente inmediato de este Farinelli, primo uomo assoluto presentado el jueves 8 en el Teatro Rosalía de A Coruña. Me remito a lo escrito entonces sobre la gran mezzosoprano sueca. Sólo puedo añadir la emoción renovada en el concierto del Rosalía, más allá del absoluto domino vocal y escénico de Hallenberg y del entusiasmo que desata en sus arias di bravura.

Es en las arias amorosas donde su interpretación ahonda  en el sentimiento y lo transmite más de corazón a corazón que de voz a oído. Son justo esos los momentos “que te transportan”, como dijo muy acertadamente una buena aficionada. Y es que si hemos logrado pasar ese “Cabo de las Tormentas” del dogmatismo es precisamente porque grandes artistas como Anne Hallenberg usan su instrumento, su técnica y su musicalidad para agarrarnos el corazón y apretarlo, más allá de la técnica o las modas.


Porque lo que te hace sentir es precisamente lo más valioso de un artista, haciendo un puñal que nos atraviesa de una simple sílaba, como en la contracción subrayada en el primer verso del aria Ombra fedele anch’io de Broschi (el hermano de Farinelli), o en el largo melisma sobre el "ta" de “inmortale” del Alto Giove porporiano, que hubiéramos querido inacabable por su belleza que te lleva a las alturas. Y no digamos en el aria Lascia ch’io pianga, del Rinaldo de Haendel, propina siempre deseada en estos recitales que Hallenberg hizo desear al público regalándola en tercer lugar fuera de programa.

Les talents Lyriques


Una parte realmente importante del éxito de este concierto se debió sin ningún género de dudas al soberbio desempeño de Les Talents Lyriques y Christophe Rousset. Una orquesta con todos los pros y ninguno de los contras de sus homólogas: un sonido perfectamente empastado y de gran riqueza tímbrica se une a su prácticamente perfecta afinación para hacer música de verdad, siempre al servicio de la voz ¡y de la partitura! La orquesta lo dio todo acompañando a Hallenberg y en las oberturas de Polifemo y de Siroe, ambas de Nicola Porpora, y en la de La more di Abel, de Leonardo Leo.

08 octubre, 2015

Con fuerza e ilusión





La Orquesta Sinfónica de Galicia afronta la próxima temporada con el empuje de la excelencia artística, el vigor de sus proyectos y el apoyo de su público. Como destacó su gerente, Andrés Lacasa, “la temporada pasada se cerró con 38.000 entradas sueltas vendidas, en ésta son alrededor de 1.700 los abonados inscritos en los ciclos de viernes y sábado y es líder en You Tube", con más de 1.200.000 visitas a su canal. Un nuevo tipo de público, extendido por todo el mundo pero bien cercano en el aprecio de la calidad, fruto, sin duda, de la mucha de sus transmisiones en “streaming” y de la de sus conciertos grabados.

A ello se suman “más de 50.000 personas que han participado en los proyecctos didácticos de la Sinfónica”, agrupados como Son Futuro y  “los actuales 80 aficionados inscritos como Amigos de la Sinfónica”,  que aportan su apoyo moral y material a la orquesta y sus actividades y que provienen no sólo de Galicia sino de “otros lugares, como la Comunidad Valenciana”, según manifestaba este verano el propio Lacasa.

En pos de la excelencia

Como cimiento de todo el edificio se halla su continua búsqueda de la excelencia; la Orquesta Sinfónica de Galicia está considerada como la mejor orquesta de España por la mayoría de la crítica española y de los grandes directores y solistas invitados. Es significativa la frase del fallecido Lorin Maazel sobre la OSG cuando vino a dirigir por segunda vez la Sinfónica: “He elegido La Coruña porque mantiene un magnífico conjunto orquestal, insuperable en España y competitivo con los mejores de Europa”

Todo lo anterior cuenta a la hora de afrontar con energía y optimismo la difícil situación creada por el modificativo de crédito que anunció este verano el Ayuntamiento de A Coruña y que en palabras de Lacasa hace que la OSG esté “viviendo una transición complicada que previsiblemente se solucionará en 2016; así lo han dicho públicamente todos los partidos políticos e instituciones”.


Dima Slobodeniouk y la Orquesta Sinfónica de Galicia

La Sinfónica inaugura su temporada de abono los próximos viernes y sábado con dos conciertos sinfónico-corales. Con ella actuarán las voces femeninas del Coro de la OSG, que dirige Joan Company, y el Coro de  Niños, que prepara José Luis Vázquez. Bajo la batuta de su titular, Dima Slobodeniouk, y con la contralto Ewa Podless como solista, estos tres conjuntos de la OSG interpretarán la monumental Sinfonía nº 3 de Gustav Mahler.

Es un arranque lleno de fuerza para una fuerte temporada. En la rueda de prensa celebrada este miércoles, Andrés Lacasa resaltó la importantísima participación de la labor del Coro de la OSG en esta temporada. Tras su reciente dirigida por Tom Koopman en La Pasión según san Mateo de Bach, esta temporada trerá de la mano nuevos desafíos para las voces que dirige Joan Company: el primero, la interpretación del gran oratorio de Haydn La Creación, en el que será dirigido por el gran especialista del clasicismo Richard Egarr.

Casi cerrando la temporada 1016-16, el Coro de la OSG afrontará otro reto aún mayor: será nada menos que el Requiem de Verdi. Una partitura que Dima Slobodeniouk distinguió como “la obra” entre todas las obras sinfónico-corales y que no todos los coros están en condiciones de interpretar. Joan Company, su director desde su fundación en 1998, destacó en este sentido cómo “ya hace varias temporadas que el coro actúa sin los refuerzos que requirió en sus inicios” cuando lo hacía conjuntamente con otras entidades como la Coral Universitat de les Illes Balears, el Coro de la Comunidad de Madrid o el Cor de Cambra del Palau de la Música Catalana.

Coro de la OSG

Ampliación de capital

La calidad y preparación de las voces del Coro de la OSG viene aumentando patentemente desde hace tiempo Pero para cantar esta obra maestra verdiana no es suficiente la calidad de sus voces, que en el Coro de la OSG ha ido aumentando notablemente los últimos años. Tambien se requiere masa sonora capaz de proyectarse junto a –e incluso por encima de- la colosal dinámica de la orquesta verdiana en el Requiem. Como aclaró Lacasa, “no se trata de un concierto participativo” sino que se lanza una campaña de captación de un máximo de sesenta nuevas voces de toda Galicia.

Es decir, no es lo que podríamos llamar un préstamo de voces a corto plazo sino una verdadera ampliación de capital vocal. Para ello se cuenta con el aumento de coros que se ha dado en toda la Comunidad y con el hecho, que resaltó Company, de que “algunos de esos coros están compuestos en parte e incluso dirigidos por personas que pasaron por el Coro de la OSG”.

Durante la próxima temporada, la Sinfónica completará el ciclo de sinfonías de Sibelius con sus dos últimas sinfonías —Sinfonía nº 6 y Sinfonía nº 7—, algunos de sus poemas sinfónicos y el Concierto para violín. Pero lo más destacable es la música de Gustav Mahler y Richard Strauss, en los que está centrada la programación. Y así, Mahler cerrará la temporada con su Sinfonía nº 5 y   Strauss estará presente con obras tan significativas como Así habló Zaratustra, su Concierto para trompa nº 2 y la Metamorfosis para 23 instrumentos de cuerda, además de la ópera Salomé en versión concierto, que dirigirá Eliahu Inbal dentro de la Temporada Lírica de la OSG y Amigos de la Ópera de A Coruña.

La temporada se completa con un ciclo dedicado a Haydn (el citado oratorio La Creación, tres de sus sinfonías de Londres -93, 95 y 96- y su Concierto para violonchelo en do menor.  Autores desde Carl Ph. Emanuel Bach a Stravinski, completarán la programación junto a Mozart, Beethoven, Schumann, Brahms, Shostakóvich y Falla, entre otros. el Concierto para vilonchelo de Magnus Lindberg y 

05 octubre, 2015

A por los quinientos





La Sociedad Filarmónica Ferrolana ha dado comienzo a su nueva temporada de conciertos (en la que cumplirá su programa nº 500) con una actuación de la Orquesta Sinfónica de Galicia en el Teatro Jofre. Este concierto hace el nº 493 de la historia dela Filarmónica Ferrolana desde que iniciara su actividad, también mismo escenario del Jofre, el 7 de octubre de 1949.



Por programa e intérpretes, el acto presentaba todo el aspecto de un concierto inaugural y como tal se desarrolló: la Sinfónica, dirigida por Guy Braunstein, tenía en sus atriles el Concierto para dos violines en re menor, BWV 1043, de J.S. Bach; la Sinfonía nº 33 en si bemol mayor, K 319, de Mozart, y el Concierto para violín y orquesta en re mayor, op. 61 de Beethoven, en el que actuaría como solista el propio vioimista-director.

Braunstein (Tel Aviv, 1971) fue alumno de Chaim Taub en Israel y, ya en Nueva York, de Glenn Dicterow y Pinchas Zuckerman. Con sólo 29 años se convirtió en concertino de la Orquesta Filarmónica de Berlín, permaneciendo en este puesto desde 2000 a 2013, cuando decidió dedicarse de lleno a su carrera como solista.

En el Concierto paraa dos violines de Bach, el violinista israelí compartió el escenario con Massimo Spadano, concertino de la OSG desde 1993  y director de la Orquesta de Cámara de la Sinfónica de Galicia y de la Camerata Boccherini, que con profesores de la propia OSG se ha especializado en música del barroco y clasicismo.

Guy Braunstein (foto cedida por Sociedad Filarmónica Ferrolana)
Doble satisfacción

Un concierto como el Doble de Bach procura a quien lo escucha una doble satisfacción: la de gozar de una obra maestra del genio de Eisenach y la de comprobar la coordinación del trabajo de los dos grandes intérpretes que se necesitan para su interpretación. Y digo interpretación y no ejecución porque, aunque la obra ofrece notables dificultades técnicas, éstas no son nada en comparación con su gran categoría musical.

En este sentido, tanto la parte del primer violín como la del segundo ofrecen a sus
Massimo Spadano
intérpretes una buena ocasión de mostrar su musicalidad. Braunstein y Spadano la aprovecharon sobradamente, haciendo gozar al público del Jofre de una versión tersa y sin prejuicios interpretativos en la que destacó el sentimiento que imprimieron al Largo ma non tanto central y la serena energía del Allegro final. Las seccciones de cuerdas de la OSG fueron idóneo complemento a lo largo de toda la obra.

Braunstein tomó la batuta para dirigir de memoria la sinfonía nº 33 de Mozart. Lo hizo con autoridad y gesto expresivo, siendo seguido por el gran instrumento mozartiano que es la Sinfónica, que demostró otra vez su gran afinidad con la música del maestro de Salzburgo. Su sonido bien empastado y compacto obtuvo unas altas cotas expresivas en el sereno y casi soterrado dramatismo que Braunstein imprimió al Andante moderato, el preciso preciosismo del Trio de su Minuetto y la eficacia conclusiva casi haydniana de su Allegro assai final.

Y un Beethoven de pura cepa

El día de su estreno (23.12.1806), el Concierto para violín de Beethoven fue mejor acogido por el público –pese a la fragmentación a que lo sometió su solista- que por la crítica.  El nacionalismo cultural preponderante en las revistas musicales alemanas de la época no aceptó de buen grado el acercamiento de Beethoven al estilo militar-revolucionario de origen francés. La obra cayó en el olvido de los programadores y Beeethoven tuvo que escribir una versión para piano -editada en Londres al tiempo que la original- para sacarle algún rendimiento económico. La justicia que el tiempo hace a las obras maestras hubo de esperar a que Joseph Joachim (1831-1907), el más reputado violinista del s. XIX, la interpretara en Londres en 1844 bajo la dirección de Felix Mendelssohn (1809-1847).

Orquesta sinfónica de Galicia (foto cedida por Sociedad Filarmónica Ferrolana)

En el concierto de Ferrol, una vez más, se abrió paso la combinación más sencilla (que no fácil): una obra maestra, unos intérpretes de calidad y fidelidad a la partitura. La calidad de Braunstein y su fidelidad estilística para con Beethoven no dejaron lugar a dudas. La introducción del Allegro ma non troppo inicial tuvo un excelente control del sonido antes de abrir paso al tema cantado por los violines sobre los arpegios en stacato de chelos y contrabajos.

Braunstein hizo una gran versión de la obra, llena de la fuerza en la orquesta y desde las primeras notas de su violín e hizo una más que notable en mecanismo y musicalidad de una cadenza llena de dificultades mecánicas y de fondo musical beethoveniano. El Larghetto tuvo una gran tensión expresiva tanto en las partes orquestales como en la solista, que el violinista israelí tocó con todo el lirismo contenido en sus pentagramas.


La transición de este segundo movimiento al  Rondó final fue curiosamente clara y diferenciada, sin la habitual sensación de continuidad rota por el attacca. Toda la fuerza interior que Beethoven imprimía a sus obras estuvo presente en el escenario del Jofre antes de las dos obras regaladas fuera de programa, acompañado de la orquesta en la primera y con un espléndido Bach para violón solo que cerró con llave de oro el círculo de una gran noche de música.

30 septiembre, 2015

RFG y OSG: rugen motores



Las dos grandes orquestas gallegas empiezan octubre con sus motores a pleno rendimiento, la RFG estrenando obra y temporada y la OSG, después de su éxito en el programa doblre de ópera del pasado sábado, rematando su 'pretemporada' previa a un abono que se inicia con la monumental Tercera de Mahler. 

Paul Daniel y la Real Filharmonía de Galicia
Tras su exitoso acercamiento a los barrios de Compostela, la Real Filharmonía de Galicia inaugura este jueves su temporada de abono 2016-16, en la que cumplirá sus primeros 20 años. Lo hará a partir de las 21.00 h. en un concierto dirigido por su titular, Paul Daniel, en el que interpretará las siguientes obras: E. Soutullo: Overture (From an unfinished opera) *Estreno absoluto; F. Schmitt: La tragedia de Salomé, op. 50; M. Balboa: Saturnal (meditación melancólica para orquesta) y, de J. Sibelius, la Sinfonía nº 5 en Mi bemol mayor, op. 82.

Después del estreno de esta obertura de Soutullo, en la que expone los temas que se desarrollarán en la obra completa, el tributo a la composición gallega incluye una de las obras más interpretadas y características del malogrado autor coruñés Manuel Balboa. Saturnal es además un anticipo de la celebración del 20º aniversario de la Real Filharmonía, ya que se trata de un encargo de ésta que fue estrenado, precisamente, el día de su presentación oficial en Santiago el 29 de febrero de 1996.

El viernes 2, pero en esta ocasión a partir de las 18.30 h, nueva inauguración por parte de la RFG, en su primer concierto del ciclo ‘Descubre una orquesta, la tuya’. En este concierto, la RFG ofrecerá una versión reducida de la actuación del jueves y en ella los más jóvenes y sus familias tendrán una buena ocasión de acercamiento a la música clásica. Se interpretará la obertura de Soutullo y una selección de la Sinfonía nº 5 de Sibelius. El coste de las entradas es de 5 euros y cada menor de 14 años recibirá dos gratuitas si va acompañado de dos adultos.
Por su parte, la Orquesta Sinfónica de Galicia remata su ‘pretemporada’ con dos
Orquesta Sinfónica de Galicia
actuaciones, el jueves en el Auditorio de Afundación Vigo y el viernes en el
Auditorio de Ferrol con este programa: J.S. Bach: Concierto para dos violines, BWV 1043; W.A. Mozart: Sinfonía nº 33; L. van Beethoven: Concierto para violín en re mayor, op. 61. La orquesta coruñesa será dirigida por Guy Braunstein, que actuará como violín-director. Braunstein, fue concertino de la Orquesta Filarmónica de Berlín de 2004 a 2013  y será acompañado en el concierto de Bach por el concertino de la OSG, Massimo Spadano.

21 septiembre, 2015

Esto está que hierve



La temporada musical gallega empieza a hervir. Hace apenas dos semanas, A Coruña inauguraba la temporada operística española con un Trovatore de muchos quilates vocales. La Real Filharmonía de Galicia comenzó la suya la semana pasada; lo hizo dirigida por Bram Sniekers, abriéndose a la ciudad en una gira de conciertos por los barrios, con los que no pudo ni la ciclogénesis explosiva que sufrimos en Galicia esos días.

La Real Filharmonía en la Praza Roxa de Santiago


Y ya en esta semana, las actividades se multiplican. Este lunes 21 comienza la quinta edición del festival Peregrinos Musicales. En él actuarán 10 jóvenes músicos gallegos –entre ellos el cuarteto de clarinetes Tetramorph-, seleccionados junto a 5 procedentes de Rusia, uno de Bielorrusia y otro de los Países Bajos.

Un total de cinco conciertos a lo largo de la semana, con su epicentro en dos conciertos: el primero de ellos se celebrará el martes 22 en la Catedral. El miércoles 23  en el Paraninfo de la Universidade (Facultad de Xeografía e
Ilona Timchenko
Historia) será el turno del concierto
 de Maestros y Laureados, que estará presidido por el maestro Antón García-Abril. Tras su exitosa gira asiática de la pasada primavera actuará en él la pianista Ilona Timchenko, fundadora de la Asociación Peregrinos Musicales, junto a los alumnos más destacados. En el Teatro Principal tendrá lugar el concierto inaugural (lunes 21) y el titulado Années de Pèlegrinage del jueves 24. El concierto de clausura del viernes 25 permitirá a estos peregrinos, singulares por edad y dedicación, actuar junto a la Real Filharmonía en el Auditorio de Galicia.


Lied, cámara solidaria y ópera
Un año más, vuelve el lied al Teatro Principal de Santiago en el tradicional ciclo organizado por el Concello de Santiago de Compostela y la Asociación Galega da Lírica Teresa Berganza, con la coordinación artística del pianista Roger Vignoles y
Kate Royal
José Víctor Caróu. Amor e devoción es el eje alrededor del que giran los tres programas que componen su 17ª edición. En ellos, la mezzosoprano Ruxandra Donose, la soprano Kate Royal y el barítono Roderick Williams desarrollarán tres programas con canciones de concierto de Charles Gounod, Robert y Clara Schumann, George Enescu,  Nicolae Bretan, Johannes Brahms, Gustav mahler, Samuel Barber, Hugo Wolf y Maurice Ravel. Los conciertos tendrán lugar en el Teatro Principal el martes 22, jueves 24 y martes 29 de septiembre.


Y, de vuelta en A Coruña, se reanuda el ciclo de conciertos solidarios a favor de entidades benéficas locales que, organizan conjuntamente Artemis Ensemble y la Real Academia Galega de Belas Artes. El primero correrá a cargo de un nuevo cuarteto formado por profesores de la Orquesta Sinfónica de Galicia, con obras de Mozart y Schubert y se celebrará el viernes 25 en el salón de actos de la Academia. El ciclo se extenderá a lo largo de toda la temporada y, entre otros, intervendrá  el grupo organizador, Artemis Ensemble, en su formación de cuarteto.

Y, como última previsión de la semana, el programa doble de ópera con El castillo de barbazul, de Bela Bartók, y Suor Angelica, de Puccini, como segundo programa de ópera de la Temporada Lírica que organizan la Orquesta Sinfónica de Galicia y Amigos de la Ópera. Las dos óperas serán dirigidas en versión concierto por Miguel Ángel Gómez Martínez, que fue titular de las óperas de Viena y Hamburgo. Como conjuntos, la Orquesta Sinfónica de Galicia, el Coro de  la OSG y su Coro de Niños.

Barbara Frittoli


En los papeles protagonistas, la soprano Barbara Frittoli, que hará su debut en Galicia, la mezzo Ana Ibarra, la contralto Ewa Podles, el barítono-bajo Gidon Sacks y un grupo de voces femeninas gallegas entre las que se encuentran alumnas del curso de interpretación vocal que dirigió la pasada temporada el Maestro Alberto Zedda, como Maria Lueiro, Patricia Rodríguez y Helena Abad.

La temporada comienza a hervir; que no baje el fuego. Los aromas de las mejores músicas empiezan a llegar a nuestros sentidos; mantengamos alta la exigencia, único camino posible hacia la excelencia.