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10 septiembre, 2017

Del curso al fiasco



La Programación Lírica de A Coruña ha venido celebrando los tres últimos años (2014-16) un 'Curso de Interpretación Vocal', dirigido hasta su fallecimiento por Alberto Zedda (1928-2017). La humildad franciscana del maestro milanés y su hercúlea capacidad de trabajo, siempre al servicio de la música, transmitían a los alumnos su inagotable energía. El contacto de ésta con la de los jóvenes alumnos producía una sinergia que retroalimentaba el proceso de forma enormemente productiva. El concierto final de sus cursos, valga como ejemplo el de 2015, suponía para todos o casi todos los alumnos del curso una valiosa ocasión de mostrar en público los avances logrados en él; con el beneficio añadido de lo que curte una actuación así de cara a futuras audiciones y actuaciones.

Alumnos del Curso de Interpretación Vocal de 2014, junto a la maestra Orlova
Foto Miguel Ángerl Fernández

Tras el fallecimiento de Zedda (que no desaparición: el maestro estará siempre presente en el recuerdo de los amantes de la lírica), los responsables de Amigos de la Ópera de A Coruña buscaron la forma de darle continuidad. En la programación de este año se anunció que la gran soprano Renatta Scotto -calificada como “una de las últimas grandes divas del siglo XX, posiblemente la cantante de ópera más influyente de la posguerra junto con Maria Callas”- se haría cargo del curso.

Alberto Zedda, en su mesa de trabajo, durante un Curso de Interpretación Vocal


 Quienes aspiraran a participar en este curso debían mandar a Amigos de la Ópera una grabación. La selección de alumnos se hizo a partir de estas grabaciones, siendo seleccionados 10 alumnos activos y otros oyentes, provenientes de toda España y países como Alemania, Argentina, Francia y Moldavia. Personas presentes en cursos anteriores han expresado su opinión sobre la alta calidad de los alumnos de este curso frente a aquéllos.

En los cursos dirigidos por Zedda, los alumnos proponían a su inicio las piezas líricas sobre las que querían trabajar, que eran el material con el que trabajaban con el maestro y su asistente, la maestra concertadora Ludmila Orlova. En muchos casos, Zedda proponía alguna más; las obras que se cantaban en el concierto final eran las que se consideraban finalmente como más adecuadas a cada alumno.

En el de este año, una buena parte de los alumnos han visto rechazadas por la señora Scotto todas sus propuestas para el estudio. Así las cosas, el curso fue avanzando de forma bien distinta a la esperada. Algunos alumnos fueron eliminados y otros se retiraron. El curso pareció haberse convertido en un concurso en cuyo programa final sólo participarían los finalistas.

Renata Scotto durante una clase del curso


Está claro que quien imparte una actividad didáctica como la que nos ocupa ha de tener total libertad en su forma de enseñar y en el nivel previo que exige a sus alumnos. Pero también lo está –o debería estarlo- que éstos deben ser puntualmente informados en la convocatoria previa: tanto del nivel exigido como, si se da el caso, del programa propuesto para el curso por parte de quien lo imparte.

Tal vez todo lo sucedido en este curso parte de un malentendido; quizás la señora Scotto desconocía el nivel de los aspirantes y acaso hubo una insuficiente comunicación a todos los niveles en ambas direcciones. Lo cierto es que unos cuantos alumnos han visto frustradas las esperanzas de crecimiento musical y artístico que habían depositado en él.

Seguramente, este fiasco será lo más importante para ellos. Pero no podemos olvidar que tal y tan grande decepción llega tras haber desembolsado el importe de la inscripción y en la mayoría de los casos, los gastos del viaje y la estancia en A Coruña. No hace falta recordar aquí que los comienzos de un cantante, como los de cualquier estudiante o profesional en sus inicios, no son especialmente brillantes en lo económico.

Con estos antecedentes, el pasado miércoles día 6 se supo que se suspendía el previsto concierto fin de curso. Días antes, fuentes de toda confianza comunicaron que varios alumnos, además de los rechazados por la señora Scotto, se habían negado a participar en el concierto final, así como a continuar las clases con ella (aunque algunos de ellos no quisieron perderse las que aún tenían programadas con el pianista, Fabio Centanni).

Programa de actividades paralelas de la PLAC


La celebración de este concierto había sido anunciado previamente en todos los medios -incluidos los programas e impresos de la Programación Lírica-. En el momento de redactar este texto, la web de Amigos de la Ópera no muestra rastro alguno del concierto de fin de curso. Sí aparece un anuncio de las Clases Magistrales abiertas que lo sustituyen,  en el que se puede leer: “En lugar del concierto de los alumnos que se ofrecía mientras este curso fue impartido por Alberto Zedda, en esta ocasión, la cantante ha decidido aportar su sello personal a la cita con un nuevo formato”.


Captura de pantalla de la web de Amigos de la Ópera


El nuevo formato que sustituye al concierto en el que se pudieran lucir sus alumnos son unas clases magistrales (en la web de Amigos de la Ópera figuran con el nombre “masterclass”) a cuatro alumnas elegidas por la directora del curso. Y efectivamente, la señora Scotto ha aportado su sello personal: en estas clases, quien ha sido "la gran diva de la segunda mitad del s. XX" ha actuado en todo momento como maestra de ceremonias, presentando y explicando al público el pasaje completo ofrecido en cada actuación (siempre, recitativo-aria-cabaletta, como máxima expresión del canto romántico) e incluso acompañando a las cantantes a la entrada y salida del escenario.


Renata Scotto, hablando al público durante la Clase Magistral Abierta (8 de septiembre)
Al piano, Fabio Centanni


Pero también, al menos por esta vez, como profesora de interpretación tanto musical como escénica y, por momentos, como maestra de canto que indicaba algo tan técnico como mejorar el manejo de la columna de aire (toda la fuerza en el abdomen, no en la garganta) y empleo de los diferentes resonadores. Actitud que seguramente habría sido deseable a lo largo de un curso (no concurso, insisto, aunque para los alumnos ése haya sido el resultado) en el que se ha dejado total o parcialmente de lado a más de la mitad de los inscritos por falta, precisamente, de un nivel técnico superior.


Lo dijo la propia señora Scotto en la introducción del acto del viernes: ella piensa que “los jóvenes son colegas; no estudiantes y yo la maestra. Teníamos en el curso diez cantantes pero me parecía que podía presentar menos para trabajar un poquito más largo .../... Los otros, que no cantan esta noche, van a... puede ser... a estudiar un poquito más lo que hemos hecho conjunto ”. Resumiendo: hay seis alumnos que se han quedado fuera del juego porque se han cambiado las reglas de éste en plena partida. 

Scotto, dando indicaciones a Clara Jellihovski para su Cio Cio San


En estas clases magistrales abiertas, las “alumnas-colegas” de la señora Scotto han cantado pasajes de algunos de los roles fetiche de la “colega-maestra”. Ruth Terán el de la protagonista de Lucia di Lamermoor; Natalia Salom, la Manon de Massenet; María Zapata, la Amalia de I masnadieri y Clara Jellihovski, la Cio Cio San de Madama Butterfly.

Scotto en primer plano al finalizar el acto.
Detrás, de izquierda a derecha, Centanni, Terán, Jellihovski y Zapata

El público asistente aplaudió cariñosamente a las alumnas, siguió embelesado cada una de las muchas indicaciones que les dirigía la señora Scotto, agradeció con sonrisas e incluso risas las frases que ésta le dirigió y la aplaudó al final con verdadero fervor. Que es, precisamente, lo que suscitan los héroes, mitos y dioses con los que la Humanidad intenta dotarse a sí misma de un sentido de la trascendencia. Y como derivación de ésta, de un comportamiento ético; al menos parte de ella.






19 julio, 2016

La nueva programación lírica de A Coruña






En el Ayuntamiento de A coruña se ha presentado la programación de Amigos de la Ópera para 2016.  Escribo estas líneas muy a contracorriente y sólo porque considero un deber informar a mis lectores. Una vez más, como sucedió ya otras veces antes de la organización conjunta con el Consorcio para la Promoción de la Música, no he sido convocado a la correspondiente rueda de prensa.

Esta vez, dicen, porque la convocatoria la hacía el Ayuntamiento; otras anteriores, simplemente porque había desaparecido de la base de datos del servicio de prensa contratado por la direccción artística del antiguo Festival. A estas alturas de mi vida -y ya es altura, vive Dios-, no creo en la casualidad sino en la causalidad; y esto, en las dos acepciones del DLE. Y sería demasiada casualidad que en los cuatro últimos años no haya sido convocado de primera intención y sin tener que decir que estoy vivo y sigo dedicado a esto. Excepto, curiosamente, cuando el servicio de prensa -como prácticamente toda la organización de la Temporada Lírica- ha sido responsabilidad de la Orquesta Sinfónica de Galicia.

Parece que a algunos no les gusta la información basada en datos debidamente contrastados, pues prefieren la propagación de su mensaje por los amigos y afines. O sea, por quienes, en algunos medios, hacen de amplificador y altavoz de sus campañas o incluso, en las representaciones programadas, forman parte de esa claque tan evidente como no reconocida. 

Lo primero a destacar es ¡por fin! la coordinación de su celebración con el año natural por el que se rigen los presupuestos de las administraciones. Algo que, como escribí en su momento [1], se revelaba imprescindible para salir del error  de programar alegremente sin tener la seguridad de la financiación (siempre mayoritaria, por supuesto) por parte de las instituciones locales, provinciales, autonómicas y estatales. Algo que, en definitiva, causó la suspensión de la Temporada Lírica organizada conjuntamente por Amigos de la Ópera y el Consorcio para la Promoción de la Música.

En cuanto a la programación propiamente dicha, la parte más destacable es la celebración de una ópera semi-representada (Falstaff, de Verdi), y otra en concierto (Il barbiere di Siviglia). El reparto de esta última tiene fuerte presencia de jóvenes cantantes locales, incluido su protagonista, Borja Quiza. La programación se inicia el día 28 de agosto, con un recital a cargo de Gregory Kunde, tenor, y Marianne Cornetti, mezzo, protagonistas del Falstaff verdiano, acompañados por José Ramón Martín al piano. La clausura de esta programación tendrá lugar el 9 de diciembre con una gala lírica en la que el barítono Leo Nucci interpretará, según lo publicado por Amigos de la Ópera, “arias, dúos y escenas de ópera”, acompañado por la Orquesta Sinfónica de Galicia dirigida por José Miguel Pérez Sierra.

Entre inauguración y clausura, las óperas arriba citadas; un recital de Celso Albelo conmemorando sus 10 años en A Coruña -cuando literalmente salvó un concierto para el que había sido anunciado casi como mero acompañante de Stefania Bonfadelli- y recibió por ello  el justo aplauso y reconocimiento [2]; el tercer Curso de Interpretación Vocal de Alberto Zedda, con su correspondiente concierto de clausura; el ciclo Nosos intérpretes; el ciclo As novas voces galegas; un nuevo ciclo llamado Lírica inclusiva, que celebrará dos conciertos para quienes no suelen poder disfrutar de la lírica, y las habituales actividades paralelas como conferencias, proyecciones, etc.






[1] “Está claro que el modelo de financiación de la Temporada Lírica –a base de modificativos de crédito- no ha funcionado. Se hace imprescindible una mínima armonización en el tiempo de los presupuestos anuales de las instituciones políticas y los de una temporada que bien puede pasar a concebirse por años naturales”. (Publicado en El dedo y la Luna [ossia Lacasa y las causas] Líneas Adicionales, 10.02.2016)

[2] “...quien tuvo que llevar el peso del recital fue Celso Albelo. Una voz sólo con la potencia suficiente, pero con una buena proyección que la lleva al último rincón del Palacio de la Ópera; una colocación más que correcta; un timbre algo áspero al principio, pero que se fue redondeando a lo largo de la noche; un buen fiato; una afinación impecable y una vocalización muy clara, todo al servicio del canto. Sólo eso, pero también nada menos que todo eso. Por eso, arrancó la primera ovación fuerte y las más largas de la noche, como la que obtuvo tras 'Ah, mes amis': el truco no consiste en llegar bien, ni aun brillantemente, a sus repetidos do de pecho, sino en cantar y que el júbilo expresado nos lleve a ellos. Y es así como yo se los oí a Albelo. También es posible que sus cualidades brillaran más sobre la oscura actuación de Bonfadelli; pero ¿saben?, sin luz no se brilla en la noche, por poca luna que haya”. (Publicado en Las cosas del ‘jet lag’, Mundo Clásico, 07.09.2006)

16 enero, 2016

Mi gozo en un pozo...





El pasado fin de semana, muchos aficionados aún saboreaban el buen gusto que había dejado en su memoria el Concierto de Reyes de la Orquesta Sinfónica de Galicia. Su soberbia interpretación de la Sexta de Mahler, dirigida por Dima Slobodeniouk fue un gran regalo de Reyes. A mediodía del sábado, Amigos de la Ópera de A Coruña enviaba “a todos los medios” una nota que cualquier aficionado a la lírica podría sentir como un torpedo bajo la línea de flotación.


Logo de Amigos de la Ópera de A Coruña


Su primer párrafo decía literalmente: “La Sinfónica de Galicia a través de su gerente, Andrés Lacasa, ha comunicado a Amigos de la Ópera la suspensión de la venta de abonos y localidades para los espectáculos de la Temporada Lírica que deberían celebrarse a partir de febrero.  En la práctica, esta decisión supone la cancelación de la Temporada Lírica de A Coruña 15/16, cuando hasta ahora solo se había celebrado un tercio de su programación prevista”. La única ópera que se salvaba era la Parténope de Haendel, si bien trasladada del Palacio de la Ópera de A Coruña al Auditorio de Ferrol donde se celebraría el viernes 15.

Como arriba queda dicho, fue un duro golpe para los operófilos gallegos que quedó reflejado en El País la tarde del mismo sábado y del que la prensa ha ido dando cuenta los siguientes días. Por si fuera poco, el martes 12 llegó la noticia que terminaba de arrasar con las esperanzas de la afición. Según una nota de prensa enviada por la OSG “Philippe Jaroussky ha decido suspender su participación en toda la gira de Il Pomo d’Oro por un problema familiar grave”.

Phillipe Jaroussky

Grave -y de fuerza mayor- es el fallecimiento del padre del contratenor francés y es absolutamente comprensible la cancelación de la gira por parte de este. Los desgarros personales de artistas teniendo que actuar siguiendo el viejo lema “El espectáculo debe continuar” pueden quedar atrás, sobre todo cuando es posible sustituirlos en pocas horas. Esta posibilidad se ha dado en este caso, con la sustitución de Jaroussky por el contratenor estadounidense Lawrence Zazzo, que cantará el papel de Arsace en el Baluarte de Pamplona.


Los responsables últimos

Una semana después, las administraciones responsables de la financiación de la Temporada Lírica -Ayuntamiento y Diputación de A Coruña y Xunta de Galicia- aún no han comprometido formalmente los fondos necesarios para esta. Se puede comprender al gún desfase dado que los presupuestos de las instituciones (anuales) y la contratación (las agendas para la contratación de los grandes cantantes de ópera se cierran normalmente a dos años vista como mínimo) tengan diferentes tempos. 

Pero lo que no es de recibo, bajo ningún concepto, es que diferencias  partidistas e intereses electorales prevalezcan sobre el interés de la ciudadanía en la Cultura. No se puede esperar a que la posibilidad de repetir las Elecciones Generales esta primavera colapse todo tipo de decisiones que tenían que haberse tomado hace meses; es urgente la solución de este problema. Si esta no llega pronto habrá que pensar que los políticos responsables solo utilizan la Cultura (o las Culturas, que tanto me da) para subirse a ella(s) como un podio desde donde lucirse para captar votos y que esos intereses son para ellos superiores a las necesidades culturales de la población.


A fecha de hoy y a la vista de la ausencia de la más mínima alusión a ella durante los debates de la pasada e interminable campaña electoral, parece deducirse que el interés por ella es entre mínimo y nulo. Desearía que los hechos me desmintieran; no tendría ningún empacho en reconocerlo. De hecho, nada me alegraría más; pero a la vista de lo poco y mal que se han pronunciado las administraciones, dudo mucho de que llegue a producirse.