Mostrando entradas con la etiqueta #Consorcio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta #Consorcio. Mostrar todas las entradas

19 julio, 2016

La nueva programación lírica de A Coruña






En el Ayuntamiento de A coruña se ha presentado la programación de Amigos de la Ópera para 2016.  Escribo estas líneas muy a contracorriente y sólo porque considero un deber informar a mis lectores. Una vez más, como sucedió ya otras veces antes de la organización conjunta con el Consorcio para la Promoción de la Música, no he sido convocado a la correspondiente rueda de prensa.

Esta vez, dicen, porque la convocatoria la hacía el Ayuntamiento; otras anteriores, simplemente porque había desaparecido de la base de datos del servicio de prensa contratado por la direccción artística del antiguo Festival. A estas alturas de mi vida -y ya es altura, vive Dios-, no creo en la casualidad sino en la causalidad; y esto, en las dos acepciones del DLE. Y sería demasiada casualidad que en los cuatro últimos años no haya sido convocado de primera intención y sin tener que decir que estoy vivo y sigo dedicado a esto. Excepto, curiosamente, cuando el servicio de prensa -como prácticamente toda la organización de la Temporada Lírica- ha sido responsabilidad de la Orquesta Sinfónica de Galicia.

Parece que a algunos no les gusta la información basada en datos debidamente contrastados, pues prefieren la propagación de su mensaje por los amigos y afines. O sea, por quienes, en algunos medios, hacen de amplificador y altavoz de sus campañas o incluso, en las representaciones programadas, forman parte de esa claque tan evidente como no reconocida. 

Lo primero a destacar es ¡por fin! la coordinación de su celebración con el año natural por el que se rigen los presupuestos de las administraciones. Algo que, como escribí en su momento [1], se revelaba imprescindible para salir del error  de programar alegremente sin tener la seguridad de la financiación (siempre mayoritaria, por supuesto) por parte de las instituciones locales, provinciales, autonómicas y estatales. Algo que, en definitiva, causó la suspensión de la Temporada Lírica organizada conjuntamente por Amigos de la Ópera y el Consorcio para la Promoción de la Música.

En cuanto a la programación propiamente dicha, la parte más destacable es la celebración de una ópera semi-representada (Falstaff, de Verdi), y otra en concierto (Il barbiere di Siviglia). El reparto de esta última tiene fuerte presencia de jóvenes cantantes locales, incluido su protagonista, Borja Quiza. La programación se inicia el día 28 de agosto, con un recital a cargo de Gregory Kunde, tenor, y Marianne Cornetti, mezzo, protagonistas del Falstaff verdiano, acompañados por José Ramón Martín al piano. La clausura de esta programación tendrá lugar el 9 de diciembre con una gala lírica en la que el barítono Leo Nucci interpretará, según lo publicado por Amigos de la Ópera, “arias, dúos y escenas de ópera”, acompañado por la Orquesta Sinfónica de Galicia dirigida por José Miguel Pérez Sierra.

Entre inauguración y clausura, las óperas arriba citadas; un recital de Celso Albelo conmemorando sus 10 años en A Coruña -cuando literalmente salvó un concierto para el que había sido anunciado casi como mero acompañante de Stefania Bonfadelli- y recibió por ello  el justo aplauso y reconocimiento [2]; el tercer Curso de Interpretación Vocal de Alberto Zedda, con su correspondiente concierto de clausura; el ciclo Nosos intérpretes; el ciclo As novas voces galegas; un nuevo ciclo llamado Lírica inclusiva, que celebrará dos conciertos para quienes no suelen poder disfrutar de la lírica, y las habituales actividades paralelas como conferencias, proyecciones, etc.






[1] “Está claro que el modelo de financiación de la Temporada Lírica –a base de modificativos de crédito- no ha funcionado. Se hace imprescindible una mínima armonización en el tiempo de los presupuestos anuales de las instituciones políticas y los de una temporada que bien puede pasar a concebirse por años naturales”. (Publicado en El dedo y la Luna [ossia Lacasa y las causas] Líneas Adicionales, 10.02.2016)

[2] “...quien tuvo que llevar el peso del recital fue Celso Albelo. Una voz sólo con la potencia suficiente, pero con una buena proyección que la lleva al último rincón del Palacio de la Ópera; una colocación más que correcta; un timbre algo áspero al principio, pero que se fue redondeando a lo largo de la noche; un buen fiato; una afinación impecable y una vocalización muy clara, todo al servicio del canto. Sólo eso, pero también nada menos que todo eso. Por eso, arrancó la primera ovación fuerte y las más largas de la noche, como la que obtuvo tras 'Ah, mes amis': el truco no consiste en llegar bien, ni aun brillantemente, a sus repetidos do de pecho, sino en cantar y que el júbilo expresado nos lleve a ellos. Y es así como yo se los oí a Albelo. También es posible que sus cualidades brillaran más sobre la oscura actuación de Bonfadelli; pero ¿saben?, sin luz no se brilla en la noche, por poca luna que haya”. (Publicado en Las cosas del ‘jet lag’, Mundo Clásico, 07.09.2006)

09 marzo, 2016

Que veinte años no es nada...





El 29 de febrero de 1996 nacía la Real Filharmonía de Galicia y tuve la fortuna de asistir –un amigo músico me proporcionó las entradas- al concierto inaugural. Era la tercera orquesta que veía nacer en su primer concierto tras la de Radiotelevisión Española (26.05.1965) y la Sinfónica de Galicia (15.05.1992). Una orquesta es un ser vivo colectivo que un melómano siempre recibe con la ilusión que siempre produce un estreno, aun de las cosas más nimias. Y cuando la orquesta que nace es de tu ciudad o tu comunidad, esa ilusión se eleva a una alegría y emoción similar a la que produce el nacimiento de un nuevo miembro de la familia. 

El primer programa [1] fue como una declaración de principios: Bach, Haydn, Mozart y el encargo a un autor gallego marcaban toda una línea de actuación para la nueva orquesta, aportando formación de sonido, repertorio y atención a los autores de la tierra.

 [Ya adivino el parpadeo de las luces que, a lo lejos, van marcando mi retorno...]

Helmuth Rilling | Foto cortesía de la RFG


Para el concierto del XX aniversario la RFG invitó a Helmuth Rilling, que fue recibido con un largo y cariñoso aplauso al salir al escenario del Auditorio de Galicia. El paso del tiempo ha dejado su huella física en el primer director titular de la RFG: su cabeza está totalmente poblada de canas y su espalda se ve notablemente curvada.

[Volver, con la frente marchita, las nieves del tiempo platearon mi sien...]

Pero Rilling mantiene una energía envidiable en un hombre de 83 años. Su grave voz sonó firme y clara en su saludo en castellano al público, el recuerdo que tuvo para “dos personas importantes” para el nacimiento de la orquesta y en sus votos para esta: “Gerardo [sic] Estévez por su carácter insistente. Sin él, la orquesta que está aquí no existía”. Y a Maximino Zumalave, que es “muy culto y sabe mucho de la organización de la música. Yo soy muy grato (sic) a Maximino. Mejores deseos para el futuro de la orquesta; éxito para el grupo y para cada músico”.


Helmuth Rilling saludando a Compostela | Foto cortesía de la RFG


También su dirección se mostró firme y clara a lo largo del concierto íntegramente compuesto por obras de J.S. Bach: el Concierto de Brandemburgo nº 3; el Concierto para dos violines y la Suite para orquesta nº 3. En las tres obras fue espléndidamente secundado por los solistas –Laurent Blaiteau y Luis Soto, flauta; Adriana Winkler, James Dahlgren y Grigiri Neboroda, violines- y la orquesta que fundó hace cuatro lustros estuvo brillante en todo momento.

[Sentir, que es un soplo la vida...]

Veinte años ya. El concierto del XX aniversario tuvo todo el aire de una fiesta en la que concurrían la alegría de la celebración, la esperanza de la permanencia y crecimiento artístico y, por qué no, una cierta nostalgia de aquellos momentos iniciales.


El público en pie ovaciona a Rilling y la Real Filharmonía | Foto cortesía de la RFG

Veinte años son apenas un momento en la vida de una orquesta. La formación de la personalidad colectiva, de su sonido particular es fruta que madura lentamente; con el paso de los años. Su público, el “nicho de mercado” al que se dirige su acción, es bastante estable y las políticas comerciales y de comunicación deberían permanecer en una línea bien marcada. Su acción a favor de la comunidad a la que sirve directamente; pero también acrecentar su proyección nacional e internacional. Una orquesta, como todo lo que se deriva de una correcta política cultural, debe vivir al margen de los vaivenes electorales a que están sometidos los organismos que la sostienen.

[...que veinte años no es nada, que febril la mirada, errante en las sombras te busca y te nombra...]

Tampoco las cuestiones administrativas deberían interferir en su buena marcha. La Real Filharmonía está seleccionando un nuevo director técnico. La excedencia de Oriol Roch por un año y su posterior renuncia definitiva ha tenido consecuencias negativas para la orquesta. Los plazos para la convocatoria de una sustitución en régimen de interinidad han tenido como consecuencia la práctica inoperancia de esta. La Real Filharmonía, una orquesta en pleno auge artístico, no puede estar, por esta ni por ninguna otra causa, en una especie de limbo de prácticamente dos años. Un puesto de esa responsabilidad tendría que estar sujeto a un modelo de contrato que no admitiera excedencias para poder poner en marcha de forma inmediata el proceso de su sustitución.

La plaza seguirá sin cubrirse algunos meses más. La convocatoria –que, curiosamente, fue anunciada en la web de la orquesta conjuntamente con la de una plaza de viola tutti- prevé la realización de su última fase de entrevistas personales con los candidatos para la segunda decena de mayo. La persona que acceda al cargo –en estos días  cercanos al Día Internacional de la Mujer podemos señalar con alegría que el sesenta por ciento de los candidatos admitidos son mujeres- difícilmente tomará posesión de su puesto antes de acabar la temporada de abono. Quien finalmente resulte elegido tras el proceso de selección tiene ante sí una serie de retos: la Escola de Altos Estudios Musicais y los conciertos didácticos, familiares y los abiertos en las calles y plazas han de seguir fortaleciendo el vínculo con la ciudad.

[...pero el viajero que huye, tarde o temprano detiene su andar...]

Otra tarea, delicada pero urgente, será reanudar satisfactoriamente la colaboración entre las dos grandes orquestas gallegas. Durante las últimas temporadas, la presencia de cada una de ellas en los abonos de la otra había ido creciendo, si bien lo había hecho de forma asimétrica, estando mucho más presente la Sinfónica en Santiago que la Filharmonía en A Coruña. Esta temporada, precisamente la del XX aniversario de la RFG, los abonados de la OSG  no han podido asistir en A Coruña ni a un solo concierto de la Real Filharmonía. No han podido, por tanto, expresar su felicitación con el aplauso y buena acogida que han venido dispensándole en sus visitas a A Coruña.

La coincidencia el mismo día de los conciertos de abono de ambas ha crecido esta temporada 2015 - 2016, obligando a elegir entre uno u otro a muchos aficionados. Impidiéndoles, en fin, asistir a los conciertos de la otra orquesta aun cuando el programa les resulte suficientemente atractivo. Algo que se podría evitar fácilmente con mejor comunicación entre ambas, como ya sucedía hasta hace bien poco. En este campo, hay que insistir en que la colaboración es siempre más rentable socialmente que la competencia.


El público y la  Real Filharmonía aplaudiendo a H. Rilling | Foto cortesía de la RFG

Por decisión de la anterior gerencia del Consorcio de Santiago, la programación de la temporada de la RFG es responsabilidad del Auditorio de Galicia. Es posible que tanto la asimetría en la colaboración como la coincidencia de fechas sean consecuencioa de este “modus operandi”. El 10 de febrero, publiqué en este blog “El dedo y la Luna (ossia, Lacasa y las causas)” en relación a la suspensión de la Temporada Lírica de A Coruña. Como decía en su penúltimo párrafo, se hace necesario un cambio en la estructura del Consorcio para la Promoción de la Música de A Coruña, con mayor implicación de Diputación y Xunta de Galicia. Esta nueva estructura debería aprovecharse también para facilitar una mejor coordinación y colaboración de ambas orquestas.

[Y aunque el olvido que todo destruye, haya matado mi vieja ilusión, guarda escondida una esperanza humilde, que es toda la fortuna de mi corazón. ]

Las líneas maestras del proyecto –no podria haber sido de otra forma. fueron trazadas por un gran arquitecto y aun mejor alcalde: Xerardo Estévez. En un certero y lúcido artículo sobre el XX aniversario de la RFG, decía: “...as conmemoracións non deben supoñer só eloxios, senón servir tamén para marcar novos afáns.” Seguir sus recomendaciones al respecto sería renovar la esencia fundacional misma de la Real Filharmonía de Galicia y dotarla de un nuevo impulso de cara a su XXV aniversario que -en una favorable coincidencia- se celebrará en 2021, el siguiente Año Santo Compostelano. Como deseaba en el artículo que publiqué en El País dos días antes del concierto del aniversario, ojalá que hasta entonces el apoyo de público e instituciones esté a la altura que el trabajo de sus músicos, directores y empleados merece. Y que, con el esfuerzo de todos, la Real Filharmonía siga creciendo como motivo de orgullo de su ciudad.

Volver
(Alfredo Le Pera/ Carlos Gardel, 1935)
Ya adivino el parpadeo
de las luces que a lo lejos,
van marcando mi retorno.
Son las mismas que alumbraron,
con sus pálidos reflejos,
hondas horas de dolor.
Y aunque no quise el regreso,
siempre se vuelve al primer amor.
La quieta calle donde el eco dijo:
"Tuya es su vida, tuyo es su querer",
bajo el burlón mirar de las estrellas
que con indiferencia hoy me ven volver.
Volver,
con la frente marchita,
las nieves del tiempo
platearon mi sien.
Sentir, que es un soplo la vida,
que veinte años no es nada,
que febril la mirada
errante en las sombras
te busca y te nombra.
Vivir,
con el alma aferrada
a un dulce recuerdo,
que lloro otra vez.
Tengo miedo del encuentro
con el pasado que vuelve
a enfrentarse con mi vida.
Tengo miedo de las noches
que, pobladas de recuerdos,
encadenan mi soñar.
Pero el viajero que huye,
tarde o temprano detiene su andar.
Y aunque el olvido que todo destruye,
haya matado mi vieja ilusión,
guarda escondida una esperanza humilde,
que es toda la fortuna de mi corazón.
Volver..

.




[1] El programa del concierto inaugural estuvo compuesto por las siguientes obras: Suite de Amadis de Gaula de Bach; Sinfonía concertante para oboe, violín, violonchelo y orquesta de Haydn; la  Sinfonía nº 39 de Mozart y, antes de esta, la Saturnal (meditación melancólica para orquesta), encargo de la RFG para la ocasión a Manuel Balboa (A Coruña, 1958; Madrid, 2004)

10 febrero, 2016

El dedo y la Luna (ossia, Lacasa y las causas)






Palacio de la Ópera A Coruña

Como en el viejo dicho, ha vuelto a pasar: cuando alguien señala la Luna con el dedo siempre habrá quien solo vea el dedo en vez de mirar el astro. Unas  veces, porque hay quien no es capaz de ver más allá de lo cercano y aparente. Otras, porque hay quien desvía, precisamente hacia el dedo, la atención de los que miran; tal vez porque no le interese que los demás vean la Luna. Y es que ésta oculta, con el hechizo de su brillo y el amable aspecto de carita gordinflona, la total ausencia de una atmósfera y la tremenda aridez de su superficie llena de cráteres.

Andrés Lacasa -gerente del Consorcio para la Promoción de la Música- decidió a primeros de enero la cancelación de la Temporada Lírica de A Coruña, que organizaba el Consorcio con la dirección artística de Amigos de la Ópera. A partir de ese momento, se convirtió en el dedo al que muchos miraron -algunos por desconocimiento de la estructura y responsabilidades dentro del Consorcio y otros por ver dañados su interés o sus intereses de diferente grado por la ópera-. No vieron la luna señalada: una Temporada Lírica que ha programado grandes títulos –con protagonistas de primera fila y repartos a veces algo irregulares-, algunos recitales y conciertos realmente interesantes y otros basados solo en el reclamo de figuras de relumbrón. 

La decisión adoptada por el Consorcio era seguramente la única posible dadas las circunstancias porque, como declaraba el propio Lacasa en la entrevista publicada en El País y se explica en el siguiente párrafo, ha estado mal planteada de origen desde el punto de vista administrativo y financiero con la aquiescencia -y esto es lo grave- de unas administraciones que han detraído fondos o se han echado atrás en cuanto han tenido que dar la cara con algo más que palabras.


Ayuntamiento de A Coruña

Los acontecimientos relativos a la música culta que se han sucedido desde el pasado verano a estas fechas de Carnaval en A Coruña han demostrado el escaso interés real que la Cultura tiene para los políticos. Durante el mes de agosto, el Concello de A Coruña emitió un modificativo de crédito por el que detrajo del Consorcio para la Promoción de la Música 600.000 euros, que destinó a la contratación de espectáculos para las Fiestas de María Pita. El pasado 2015 acabó sin que la Diputación Provincial hubiera pagado al Consorcio 450.000 euros de los 900.000 comprometidos en dos convenios destinados a financiar la Temporada Lírica.

Ante estas circunstancias, el gerente del Consorcio, Andrés Lacasa, tomó en enero la decisión arriba citada: cancelar la venta de las entradas para la Temporada Lírica en una comunicación a Amigos de la Ópera que fue hecha pública por esta asociación en una nota del 9 de enero enviada “a todos los medios”. De esta noticia también dio cuenta, ese mismo día, la web de El País.

Otros periódicos reprodujeron la nota de Amigos de la Ópera y a partir de ese momento se desencadenó la publicación en la prensa diaria y especializada de toda una serie de análisis -alguno sin ningún dato pero lleno de juicios de valor-, entrevistas y noticias, algunas de ellas bastante entreveradas de opinión. También hubo un manifiesto de cantantes gallegos y nacionales que desembocó en la organización de un “Concerto pola lírica” de más de tres horas de duración, celebrado el miércoles 3 de febrero, que agotó las localidades del Teatro Rosalía Castro. En él, además de la actuación de alrededor de más de una veintena  de cantantes gallegos y de otros puntos de España, se reprodujeron grabaciones y vídeos de solidaridad de una serie de grandes cantantes nacionales e internacionales.

Es evidente que los recursos propios de Amigos de la Ópera no le permiten ni siquiera organizar un festival, tal como  que venía haciendo hasta la creación de la Temporada Lírica. Si el antiguo Festival de Ópera de A Coruña aumentó el número de actividades a partir del cambio de directiva de hace alrededor de una década fue precisamente por el más que sustancial aumento de presupuesto por la aportación de fondos públicos. Su labor de mera planificación artística de la Temporada Lírica -que ha ido creciendo en calidad en en estos últimos años gracias a la aportación de fondos de las Instituciones- debe estar, sin embargo, encuadrada en el realismo de una financiación posible y estable.

A todo esto -y con los presupuestos del Concello sin aprobar-, se conoce que el borrador de las estas cuentas anuales redactado por la Marea Atlántica para el concello de A Coruña prevé un monto de 3.700.000 euros para el Consorcio. Esto supondría un incremento de 500.000 sobre el presupuesto del año pasado, que parece querer enjugar en parte los 600.000 detraídos para las fiestas de agosto. La aprobación de este presupuesto está pendiente de negociación con el PSOE, partido que, en la persona de Valentín González, preside la Diputación Provincial. 



Diputación de A Coruña y monumento a Curros Enríquez

La vicepresidenta de ésta, Goretti Sanmartín, no acudió “por problemas de agenda” a una cita del 26 de enero a la que se había convocado a representantes de Amigos de la Ópera, Concello, Diputación y Xunta de Galicia. La Diputación ha manifestado la intención de recortar los fondos previstos para 2016 en aproximadamente un 50% sobre los que en su momento se presupuestaron para 2015, de los que, como arriba queda dicho, aún falta por abonar la mitad. Todo ello, supeditado a que el programa tenga una “garantía de continuidad gracias a un acuerdo equilibrado entre las partes”.

Es urgente que las instituciones acuerden un proyecto integral de música culta a medio y largo plazo. Esta mañana he escuchado en Radio Coruña (Cadena SER) la noticia de que el Ayuntamiento de A Coruña ha convocado una reunión de las partes implicadas en la Temporada lírica. Ayer domingo, mientras redactaba estas líneas, vi reproducido en una red social un suelto de prensa según el cual el presidente de la Xunta manifiesta -en carta a la presidenta de Amigos de la Ópera fechada el 4 de febrero- su compromiso con la Temporada Lírica que “se concretará de acuerdo con las aportaciones del resto de las Administraciones implicadas”.


Xunta de Galicia, Edificios administrativos de San Caetano
(Santiago de Compostela)

Esto parece estar en el buen camino; si se lleva a cabo, naturalmente. Porque la realización de algo tan complejo y delicado como una temporada lírica no puede depender de que los representantes de las Administraciones esperen el envite de los demás para llevarse la mano. Esto no es una carrera ciclista de velocidad en velódromo, con una primera parte muy lenta, en la que los corredores llegan incluso a detenerse para superar finalmente al contrario lanzando el esprint en las condiciones más ventajosas para el que espera. Aquí no se trata de ver quien arranca el último para llevarse esa medalla tan del gusto de los políticos. Se trata de respeto a la Cultura y a la ciudadanía.

Está claro que el modelo de financiación de la Temporada Lírica –a base de modificativos de crédito- no ha funcionado. Se hace imprescindible una mínima armonización en el tiempo de los presupuestos anuales de las instituciones políticas y los de una temporada que bien puede pasar a concebirse por años naturales. Pero también es necesario un compromiso de las instituciones con la música culta y para ello se impone replantear la estructura del Consorcio para la Promoción de la Música.

Quizás sería aventurado pedir algo que se asemejara al Consorcio de Santiago, dados sus diferentes fines por historia y patrimonio arquitectónico. Pero es urgente que las instituciones, en los  cuatro niveles de la Administración del Estado, acuerden un proyecto integral de música culta a medio y largo plazo que permita armonizar cuantitativa y cronológicamente la realización en este campo de una verdadera política cultural digna de tal nombre. Y eso solo se puede lograr integrando la cultura -desde la popular a la más cultivada- a todos los niveles administrativos y ejecutivos. En pleno siglo XXI, esta diferenciación de culturas, su segregación por capas de diferente altura, no es justificable ni tiene más sentido que el deseo de una falsa diferenciación de ideales políticos en función de intereses partidistas y electorales.